Reseña de Valencia, su Mercado Central y otras debilidades” (2015), ed. Araña, colección la Araña cuenta, 94 pag, Torres. V.

Con Vicente Torres coincidí por primera vez en la Feria del Libro de Valencia, en evento denominado “LOUISA MAY ALCOTT y las voces femeninas que lucharon o luchan actualmente por su libertad”, acto que contaba asimismo con la presencia de Josep Marco, catedrático de la UJI, y Emilio Sales, catedrático de literatura. En este contexto se presentaban también obras de Myriam Chepsy y Julia de la Rúa e, incluso, mi humilde libro de cuentos estaba sobre la mesa. Habitualmente se ha dicho que los tímidos son capaces de acciones audaces, verdad indemostrable en cuya base encuentra justificación tanto mi presencia en dicho acto junto a Vicente, Josep, y Emilio Sales, como estas breves líneas.

Vicente Torres es coautor de “1978. El año en que España cambió de piel” y crítico literario en Las Provincias y en Periodista Digital. Es, asimismo, director del blog Punto de Vista, colaborador en el blog Vientos de las dos orillas, miembro de C.L.A.V.E. Es, además, donante de sangre y de médula ósea.

En “Valencia, su Mercado Central y otras debilidades” (2015), ed. Araña, colección la Araña cuenta, 94 pag, Torres reúne un conjunto de 50 reflexiones a través de las que se dibuja la Valencia del presente y del pasado. Se trata, como dice el autor, de “una especie de dietario en el que las distintas entradas no tienen más relación entre sí que el hecho de estar escritas por la misma persona” . Con todo, siguiendo sus pasos, el autor nos introduce con su obra en los lugares más emblemáticos de la ciudad. Los Jardines de Monforte, el Mercado Central, los parques de la ciudad, los Jardines del Real, el Miguelete, la Casa Cuna, la Feria del Libro, el Ateneo Mercantil, La Fe, los Juzgados… Se trata de lugares ligados a diversas anécdotas, algunas hilarantes (Anécdotas del Miguelete; Un ensayo (irreverente) sobre lo políticamente correcto) y a diversos recuerdos (Años atrás en una piscina). Son los lugares que configuran el hábitat espacial y personal de Vicente Torres, como el de tantos ciudadanos, frente a aquellos otros “no lugares”, lugares impersonales, de tránsito, lugares simplemente de paso. Los relatos tienen una prosa cuidada, natural y espontánea, tanto que, por momentos, el lector tiene la impresión de estar conversando con un viejo amigo con el que intercambia opiniones, expresadas con fluidez y sin dogmatismos. Torres defiende los viejos valores, como el peso de la palabra dada, la fijación de límites en la educación (Que los niños aprendan); aboga por el respeto a los recursos naturales y a un consumo sostenible (Un día de lluvia, El Mercado Central de Valencia). También aborda sin complejos temas controvertidos, como la custodia compartida, el aborto, los puentes de Catalatrava, el caso Gürtel, el asunto de los niños, robados, las lenguas, el nepotismo (Un médico) o las incongruencias que generan las ordenanzas municipales (De parques y bicicletas), haciendo gala de un pensamiento crítico que pretende estimular la llamada al sentido común. Por encima del espacio y en el espacio, las personas que lo transitan. Mujeres ejemplares no tanto por ser mujeres como por ser valiosas, como Antonia García-Bernau, Patricia Puchol-Quixal, Mar Monsoriu (Valencianas), o Isabel Barceló; personajes con nombre propio (Eugenio de la Cuesta, Javier Guardiola…), escritores, artistas, figurantes anónimos y amigos, pues Vicente demuestra en esta obra ser amigo de sus amigos. Junto al espacio y las personas, la reflexión sobre la condición humana y sus complejidades.

Para finalizar, me quedo con dos relatos que hablan de muros: muros que preservan (cuando se quiso derribar el muro de Jardín de Monforte) y muros que conviene derribar por convertirse en una prisión para la libertad (“hay mujeres que sueñan, porque han elegido la libertad para sus mentes”). Sólo echo de menos en la obra un escenario significativo: la Valencia que se abre al mar a través del barrio del Cabañal. Pero éste es un aspecto que Vicente ha tratado extensamente en su blog, expresando como siempre su punto de vista personal (http://blogs.periodistadigital.com/…/el-cabanal-y-el-supues…). Dicen que no hay dos sin tres, lo que también se aplica a los libros.

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